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"ME FASCINA EL CONCEPTO DE FUTURO"

El artista visual norteamericano Daniel Arsham habla sobre su creación para el Tour Hennessy 250 y su obsesión por el tiempo.

Daniel Arsham, parece usted un artista bastante productivo...
Soy artista visual, pero también trabajo la escenografía, la escultura y la pintura, además de hacer fotos y películas. Pero, para mí, es todo un único universo coherente. El trabajo que he desarrollado durante los últimos 15 años como escenógrafo empezó cuando diseñaba decorados para Merce Cunningham.

¿Cómo conoció a su compañero profesional, Jonah Bokaer?
Jonah era bailarín en la compañía de Merce Cunningham y nos conocimos cuando estuve trabajando allí. Merce era un coreógrafo legendario que empezó a trabajar con grandes artistas visuales en la década de los cincuenta. No obstante, él prefería mantener separados los diferentes elementos que rodean la danza, de modo que la coreografía que él creaba era independiente del resto de obras realizadas para la pieza por otros artistas. El resultado es que ninguna de las partes implicadas en el proyecto sabía lo que hacía la otra. Con Jonah este proceso se invierte, porque empezamos por imaginar la escenografía.

¿Cómo interactúa su trabajo con la coreografía de Jonah en este caso?
En el caso del proyecto Hennessy 250, todos los bailarines comparten escena con la escultura en algún momento. Esto es algo que no habría sido posible con Merce Cunningham. Ya desde principios del s. XX, existen muchos modos de utilizar la coreografía como elemento para facilitar la interacción con el decorado. Dicho esto, aún creo que nuestra metodología es única en cuanto al tratamiento de la coreografía, ya que yo llevo cosas a escena que generalmente solo podrían verse en el contexto de un museo o una galería, y luego Jonah emplea esos mismos elementos para crear la base de su coreografía, en vez de usarlos como accesorios.

¿Por qué es tan importante la noción del tiempo en sus producciones?
Me fascina el concepto de futuro, como idea general. Es algo desconocido, y siempre incorporo en mis obras la presencia de la temporalidad. Intento impregnar mis creaciones con un sentido de transitoriedad. Me gusta que den la sensación de que están flotando en el tiempo en lugar de permanecer ancladas a un momento concreto. Dicho de otro modo, me gusta hacer cosas que no se sepa si pertenecen al pasado, al presente o al futuro. Esto ofrece una nueva perspectiva al contemplar la obra, porque esta se sostiene sobre sí misma, el espectador no es capaz de contextualizarla en el tiempo.

¿Qué mensaje se esconde detrás de estos conceptos?
En realidad no hay ningún mensaje concreto oculto en mi obra. Yo la veo más como una invitación, algo para que el espectador piense en su propia vida, en las cosas que posee que algún día se convertirán en polvo y desaparecerán. Pero no intento decir nada en particular.

¿Cómo le inspiró Hennessy?
Es difícil no encontrar inspiración en una tradición que nos habla de consistencia y de la voluntad de darle sentido a esa consistencia durante un largo periodo de tiempo, un proceso que resulta extremadamente complejo. Además, junto a este proceso a largo plazo nos encontramos con el ritual de la cata, que tiene lugar cada mañana a una hora concreta. Admiro la disciplina de la gente que llega a ser muy buena en algo tan particular, como tener olfato para el cognac o para crear perfumes, aptitudes muy específicas y que lleva años perfeccionar. Yo trabajo con algunas disciplinas que lleva mucho tiempo dominar, así que siento una profunda admiración y respeto por ese tipo de dedicación.

¿Cómo ve la evolución de su obra durante los próximos 50 años?
Seguiré dedicándome al cine, porque es un lenguaje que me permite desarrollar muchas de las ideas con las que trabajo a nivel escultural. El cine es una disciplina que se sirve del tiempo para contar una historia y para explicar aspectos del arte que no puedo desarrollar desde la escultura o la pintura. Hay algunos temas recurrentes en mi obra, aunque yo siempre intento investigar con nuevos soportes y nuevos materiales, y esta pieza para Hennessy es la primera versión de este nuevo tipo de creaciones. Llevaba años pensando en una obra como esta, pero para llegar aquí, a este momento, tenía que pasar antes por una serie de etapas donde aprender a hacer estas cosas y poder ampliar mi proceso artístico.